El dinero te alcanza. Más o menos.
Pero vives sin red.
Un imprevisto y todo se tambalea.
Una avería. Una multa. Un mes malo.
Y de repente lo que parecía estable deja de serlo.
No es una crisis. Todavía.
Pero tampoco es control.
Sabes que podrías tener esto más ordenado. Solo que no sabes cómo hacerlo.
Alguien tiene que mover la palanca.
Ese alguien eres tú.
Y este es el lugar para empezar.
